Un colibrí en mi habitación


Foto original de la autora OsFF

No soy persona de augurios o de creencias supersticiosas, sin embargo, ciertos mensajes poco convencionales los retengo, un sueño particular, un encuentro casual, un aparición oportuna. Estoy atenta a esos detalles del camino que quieren decir algo... Hace tres meses, al subir por la carretera hacia El Dorado por primera vez, una hermosa ave se posó en una rama baja para permitir que yo, inexperta aún en el manejo de la cámara, pudiera tomarle una fotografía. Fue un saludo inusual que me llenó de optimismo frente a lo que se avecinaba. Nunca antes había administrado un hotel o manejado una reserva natural, tampoco vivido en una montaña como la Sierra Nevada con tanta belleza y a la vez historias de dolor por la violencia. Todo era nuevo. En ese momento aquél pájaro me dió la bienvenida, yo lo saludé agradecida por su hospitalidad.

Foto original de la autora OsFF


Hace pocos días tuve otro encuentro especial, contrario de aquel primero, fue triste. Un pequeño colibrí multicolor murió en la terraza de mi habitación, intentó cruzar el vidrio de la puerta corrediza y cayó allí mismo, perdió su vida en un instante por el accidente. Era un ave jóven, se notaba por el color y estado de sus plumas, un colibrí adolescente quizás. Me entristeció ver su cuerpo ya vacio de ese júbilo y algarabía característica. Su alas cerradas, rígidas... tan jóven, tan hermoso. Sentí que esa muerte me anunciaba algo para aquel día y así fue.  Esa tarde llegó Isabella.



Foto original de la autora OsFF

Isabella es una chica hermosa. Su cabello es negro y abundante, decidió cortarlo a la altura de su oreja hace algunos meses pero quiere volverlo a tener largo hasta su ombligo, lo dice y se ríe. Es morena, latina, con ojos coquetos y sonrisa generosa, es una chica bella.  La recibí como otra voluntaria.   Llegó con la intención de quedarse por casi tres semanas. Ella vive en los Estados Unidos desde hace pocos años, en Filadelfia. La primera noche le expliqué sus obligaciones, me dijo que le gustaba el arte, así que una de sus tareas era terminar un mural inacabado en una vieja pared que aún existe en uno de los senderos, recuerdo de una casa campesina de otros tiempos, aceptó. Los primeros días actuó con la normalidad de una chica de su edad, pero se fue transformando: Isabella poco a poco se convirtió en la Lolita literaria, sus movimientos, sus miradas, su juego con los hombres que pasaban por la Reserva -nunca con los turistas que tienen en promedio 60 años- pero sí con los hombres de menos de 30, los atraía como la miel... se sentaba en la baranda de la terraza o del balcón, subía su falda larga, mostraba su bronceado recien adquirido en el Caribe a quien quisiera observarla,y abría sugerente sus piernas;  se cambiaba de ropa con la llegada de algún jóven campesino o turista pasajero,  a pesar del frio, buscaba una blusa transparente y mostraba sus piernas gracias a minifaldas que corría a modelar.  Isabella jugaba con su cuerpo y su sensualidad. Todos en la Reserva estábamos sorprendidos con su comportamiento.  Isabella tiene 15 años.

Foto original de la autora OsFF

A los pocos días de su estadía supe que se había "escapado" a media noche al pueblo más cercano que queda a casi dos horas carretera abajo, logró "convencer" a uno de los trabajadores para que la bajara en moto, quería "rumbiar un poco", fue su respuesta al llamado de atención.  Isabella es dulce y tierna, una niña que al observarla bien muestra una cisura, algo roto por dentro, en las comidas nos hacía reir con sus ocurrencias infantiles, pero luego dejaba ver un halo de tristeza.  En el Lodge el sueño llega temprano, los pajareros deben madrugar a las 4am para salir a ver los endémicos en la cima de la montaña, no hay tiempo para desperdiciar, luego de la cena, a las 7pm, todos se retiran a descansar. Ella en cambio y sin que me enterara tenía sus propios horarios.  Una tarde llegaron unos jóvenes extranjeros, se quedaron una noche... en esas horas los jóvenes descubrieron la sensualidad de Isabella, ella volvió con sus juegos, su seducción. La madrugada siguiente Isabella vomitó varias veces, se duchó otras tantas, la sentí desde mi habitación, me despertó. Los jóvenes descubrieron al juguete detrás de su piel. Al día siguiente no la saludaron y ella tenía una mirada triste, una sonrisa fingida.   Cada noche aparecían nuevos visitantes a la sede... atraídos por esa miel de 15 años. Ella logró en los pocos días cambiar la energía del lugar.  Todos querían saludar o constatar que ella estaba allí con su piel y su sonrisa generosa. Ella decía que daría  un paseo con ellos. La vereda murmuraba. 


Una tarde la ví llorar, su mejor amiga Lisa había muerto en los Estados Unidos, ¿un accidente? pregunté, ella entre lágrimas me mostró la nota del periodico local: "Una adolescente y otros tres jóvenes mueren abaleados en un encuentro entre vendedores y consumidores de heroína". Quedé consternada. Su mundo no es como el de la Reserva: claro, prístino, fresco. Su mejor amiga tenía 15 años. Lloró la muerte de su amiga, quizás presiente el mismo destino, o lo busca.  Isabella, como tantos adolescentes,  camina por una cuerda floja entre las drogas, el alcohol y los excesos.  Es una niña hermosa, dulce... Su madre decidió dar por finalizada su experiencia en El Dorado, le envío un pasaje para regresar, se fue hace dos días. Su imagen no deja de darme vueltas en la cabeza. Isabella es como ese pequeño colibrí que perdió su algarabía y la alegría de sus colores, pero ella aún está viva. Me dejó un mural inacabado, y su recuerdo, un recuerdo triste...


Fotografia original de la autora OsFF




Pocos días para la partida

El tucancito esmeralda desde el balcón del segundo piso, hace pocos días.
 
El balcón del segundo piso es mi lugar preferido. Desde allí puedo esperar por horas  que aparezca algún nuevo ejemplar, otra clorofonia o un trepatroncos, quizás el tucán o una tángara; el lugar es especial,  da a un bosque con yarumos, nupos, un margarito, miconias y un higuerón, desde el balcón se puede observar las aves a la altura de los ojos y se hace más fácil la espera. Aunque siempre hay que tener paciencia. "No es un zoológico, asegura Lorenzo".  Allí también leo en las tardes -Amos Oz es el autor de la temporada- y tomo notas para escribir las entradas, el balcón es un lugar tranquilo donde se puede escuchar los cantos y múltiples sonidos de la montaña así como registrar uno que otro bonito atardecer.  Toda la casa está construída en madera de pino, se aprovechó el material de estos árboles que fueron talados para recuperar el bosque nativo; en el balcón se encuentran sillas de madera rústica con cojines forrados en tela de color crudo, un termómetro digital que siempre engaña con una eterna primavera -18grados- cuando la sensación térmica es de 10 o 15 grados, está también la antena para la recepción de internet que me permite estar comunicada, seguir el curso que hago de tutora virtual  y escribir estas líneas para mis recuerdos. Cuando no tenemos turistas es un lugar tranquilo... Me gusta sentarme a esperar. Solo a esperar... 

Regresó!!!

¡El Canelo regresó!  Regresó acompañado, quizás pronto iniciará un nuevo nido;  el Canelo alegra la entrada de la sede con sus vuelos cortos y efectivos... siempre con un insecto en su pico regresa al mismo lugar de donde partió. Es el más fiel de todos, el Canelo está allí para recibir a los turistas quienes entusiasmados sacan sus cámaras y toman su primera impresión de la Reserva, espero que esté allí, en su lugar de siempre, el día de mi partida... ya pronto.

Mi más reciente logro fotográfico: una tángara verde-azul


El grupo de médicos que nos visitó dos meses atrás también regresó. Estudiaba el mal de altura; en esa oportunidad tomaron muestras de signos vitales y realizaron pruebas a un grupo de estudiantes de medicina entre los 0  y los 2700mtrs de altura. Su visita fue muy animada, nos contaron los detalles de la investigación y su interés por colaborar en proyectos sociales. En medio de la cena les propusimos una brigada médica para la vereda, sugerencia que fue recibida con entusiasmo. Luego de casi ocho semanas los volvimos a recibir en El Dorado. La visita fue auspiciada por Mujeres por la Conservación, un grupo de apoyo que ofrece a las mujeres que viven en la zona aledaña a la Reserva la posibilidad de ingresos adicionales mediante la comercialización de  collares y bisutería que elaboran en materiales naturales que les envían de Bogotá. Las últimas semanas estaban perdiendo el interés en el trabajo por diversas razones, una de estas, la falta de acompañamiento del proyecto.   El ánimo regresó gracias a la visita inesperada de la Coordinadora de Mujeres por la Conservación; durante cinco días ella y su asistente renovaron el entusiasmo entre las mujeres, les brindaron nueva capacitación en collares, pulseras y en la elaboración de camisetas alusivas al cuidado de las aves y las alentaron a seguir adelante. Dió resultado. Una de las dificultades es que aún no cuentan con un mercado constante para sus productos, las ventas no son lo que esperaban, no por la falta de calidad o belleza, sino por falta de comercialización en el exterior, los pedidos aún no son suficientes y la ganancia es reducida. Lo que las Mujeres por la Conservación desean es trabajar más y así poder contribuir al sustento diario. Sus maridos se dedican a las labores del campo, la siembra del café, mora y otros productos que venden más abajo en el pueblo.   Las reuniones fueron animadas, se discutieron las dificultades y se las apoyo para tener una sede más cómoda en la casa de una de ellas.   Una tarde bajé caminando hasta la escuela y compartí con ellas, como ellas, recibí la capacitación y me hice mi propia pulsera!

Tarde capacitación y "chismes"
  
La brigada de salud se llevó a cabo con éxito, las mujeres del grupo se encargaron de publicitar la visita y así se logró que sesenta hombres, mujeres y niños fueran atendidos por el grupo de médicos cartageneros. Todo un día de árduo trabajo que se llevó a cabo en la escuela veredal. El balance: niños desnutridos, aunque no delgados; problemas de tensión alta, dificultades visuales, sobre peso en los jóvenes.  Todos quedamos muy satisfechos con la visita, en la noche ofrecieron atender a quienes no habíamos podido bajar por la llegada de nuevos turistas a El Dorado.  Con el apoyo de Proaves, de Mujeres por la Conservación y del grupo médico se podrá hacer seguimiento al mismo grupo de campesinos al menos tres veces al año. Esa es la intención y el ofrecimiento que dejaron. Antes de marcharse al día siguiente nos capacitaron, a los miembros de la Reserva, en primeros auxilios… lección que seguimos con mucha atención.


Casa Campesina de doña Flor

 Las mujeres de la vereda tienen otro sueño, en las visitas que he hecho, me han comentado que recibieron capacitación en turismo rural hace pocos años, pero quien lideraba ese proyecto, un joven de la zona, murió en un accidente de tránsito. Con su muerte se fue el corazón del sueño.  Ahora desean reiniciar, el lugar es atractivo con vista al caribe y clima fresco, buena comida…  Les gustaría recibir extranjeros que deseen –por poco dinero- vivir unos días con los campesinos, caminar por los senderos, avistar aves y aprender de los cultivos locales.  Espero  ayudarles …

Quedan solo días para el retorno a mi vida cotidiana, al calor, al pueblo, a las historias del caribe... han sido días inolvidables, por lo pronto el atardecer promete bellos colores, espero que caiga la tarde aquí en el balcón de El Dorado. 

Un milagro llamado Agua



Pico Bolivar, Pico Colón en la  Sierra Nevada de Santa Marta, vista desde San Lorenzo
 Llegamos a El Dorado tres meses atrás, el verano estaba terminando y el caudal de las fuentes de agua preocupaba a los vecinos.  La Reserva se enfoca en  la protección de aves, pero a la vez protege el ecosistema; en los últimos años ha reforestado con especies nativas muchas áreas antes de explotación ganadera o maderera, se ha venido recuperando el bosque poco a poco, y con él la vida: el Agua, las aves, los insectos, las mariposas, los anfibios y muchos mamíferos como monos, zorros, venados... Durante años gracias al intervención de un organismo del gobierno se plantaron cientos de pinos, una idea absolutamente increíble, nada más agresivo y contraproducente con el ambiente, con las aves, los animales y en especial con el Agua. Hoy en día la Reserva y Parques Naturales desean recuperar el ambiente nativo y con él la riqueza hídrica que tanto preocupa a todos. 


Estado actual de la Laguna Sagrada, los pinos circundantes se encargaron de enfermarla... está en proceso de recuperación

 Con el invierno el Agua regresó. El invierno ha renovado el caudal de las caídas de agua y con ello la esperanza... aunque, tristemente, los campesinos aseguran que cada año baja menos de la montaña.  Si la Tierra es considerada la Madre, el Agua podría ser la Abuela del planeta... Es la madre máxima de la vida.  Al vivir en un pueblo costero abajo en el Caribe que sufre cada día por la escasez de agua se valora el milagro diario de escuchar el agua caer por la montaña, de abrir el grifo y recibir su fresca presencia. Un milagro extraordinario aunque suene redundante. 




Recibí un gran regalo hace pocos días, ¡unos binoculares swarovski! Ahora veo las cosas o  algunas cosas mejor que antes, es bueno tener otra perspectiva de la vida, sin duda. Esos binoculares me han permitido ver aves que  antes ni siquiera notaba en las copas de los yarumos y otros árboles, ver su colores verdaderos, la forma de sus plumas, el color de sus ojos, el detalle que tanto gustaba al Sr. Bearns. ¡Ha sido un descubrimiento! No es fácil usarlos, hay que aprender a enfocar y dirigir la mirada a lo verdaderamente importante, toda una metáfora de los sentidos.  


Desde el mirador, el final del sendero Las Lianas, en días despejados se observa los picos nevados, la Ciénaga Grande, las montañas de la Sierra y el puerto carbonero en el Caribe, sin los binoculares eso era lo que veía. Esa era mi realidad.  Ahora cuando enfoco y dirigo la mirada al puerto veo mucho más, algo preocupante:  Cerros de carbón apilado a cielo abierto, montañas azabache que contaminan la playa, el mar y todo lo que lo rodea, son toneladas del mineral que se transporta por bandas hasta los barcos cargueros mediante embarcaciones de menor calado. Abajo el negro, la contaminación, aquí el verde,  la conservación. No deja de impresionar cuando las cosas se ven en su verdadera dimensión.  La playa y el océano manchados con una capa negruzca, muchos  se han acostumbrado y hasta les parece que es "natural". A veces la cercanía no permite ver lo que se aprecia de lejos... en este caso una tristeza.  Apesar de las críticas y quejas de la comunidad no se ha hecho nada para detener ese desastre. Prometen un nuevo puerto, ¿más de lo mismo? Ya veremos.  Me dicen que para ciertas aves ese era su hábitat natural, hoy es solo historia. 



La Sierra es un lugar especial, muy especial. Noam Shanty experto ornitólogo, quien elaboró la guía de aves del Perú fue uno de nuestros más recientes visitantes, además de experto es un hombre gentil que compartió su experiencia como promotor de la Fundación Naturaleza y Cultura, organización que desarrolla un proyecto de reserva comunitaria en Iquitos, Perú. La reserva une la conservación con el concepto de desarrollo colectivo comunitario... hablamos por horas una noche.  Es una experiencia de apoyo a la comunidad indígena que  nos gustaría ir a conocer en el futuro. Nos mencionó que la Sierra es una verdadera joya para los amantes de las aves, cuenta con el mayor número de endémicos -especias propias- del pais, el número uno en aves en el mundo; endémicos que superan de lejos los que se encuentran en todo el territorio de los Estados Unidos. Biodiversidad palpante. 



El Agua es el milagro de cada día... un milagro que aún corre como sangre por las venas de la montaña, pero cada año reduce su cauce, la Reserva cuida las fuentes; fuera de sus límites -al menos por este lado de la montaña, nada, ni una gota.  Al caminar por la carretera arriba se ve el cambio, las cascadas caen por sus tierras, el milagro se da cuando el bosque vive.  Cuidar el habitat es urgente, verdaderamente urgente. Cuidar todas las fuentes de agua del planeta es la misión de hoy, sin embargo... cuando abrimos el grifo en casa no somos conscientes del valor de ese milagro que se llama Agua.






La siguiente fotografía es un regalo de la Reserva, aquí viven y se reproducen tranquilos. Una tarde luego de una fuerte lluvia el sol nos acompañó, los colores cambiaron y muchos decidimos salir a calentarnos un poco. Ellos, los monos aulladores, tomaron la misma decisión.

Disculpas por la calidad.. fotógrafa!  Nos dan la espalda, estaban a unos dos kilómetros del lugar de la fotografía.

Luego de días de invierno, frío y mucha bruma la tarde terminó con una bella pintura...

Años sin recuerdos

En el campo de frambuesa con nuestro pequeño amigo de patas rojas

El invierno ha arreciado los últimos días, cada tarde llegan los vientos, la lluvia y el corte de luz. Hemos tenido que atender a los huéspedes en medio de velas, ellos nos aseguran que todo se vuelve más romántico, todos  amantes de las aves, de la naturaleza, gente linda.  A pesar del clima los pajareros han logrado cumplir sus objetivos, en particular avistar a la evasiva "Monica" un ant-pitta/ grallaria que ronda la casa, es pequeña, marrón de patas largas, difícil de ver. Cada día a las 5:30pm debemos alimentarla en una zona boscosa con una buena porción de lombrices del compós...la oí cantar muchas veces pero solo hasta hace dos días logré verla con claridad, y creo que ella a mí también.  Han apreciado a los loritos endémicos, quienes solo aparecen al amanecer en la zona alta de la reserva. Para verlos salen a las cuatro de la madrugada, suben en carro hora y media hasta la laguna. El Buho de Santa Marta, es otro endémico muy querido por los aficionados, lo buscan en las noches, lo llaman con un canto sugestivo al que responde de vez en cuando; es una ave de ojos grades amarillos. Tuve la suerte de conocerlo hace poco,  una noche uno de los guías nos invitó a caminar por enfrente de la cabaña principal, de repente se escuchó su canto, Wally, el guía, no pidió silencio, contuvimos la respiración, de repente el canto y la linterna del guía coincidieron, dió en el blanco, allí en una rama a baja altura estaba ese apreciado pájaro nocturno de ojos grandes observándonos.

Moras silvestres


Cada mañana salgo a caminar. Aprovecho las horas de buen tiempo, ya pronto terminará la experiencia en la reserva y quiero gozar cada segundo que me queda.  Caminando al campo de frambuesas recordé los  días que pasé en la oficina, día tras día, año tras año... de 8 a 6 o más horas muchas  veces, trato de recordar "impresiones" y caigo en cuenta que -salvo algunos amigos muy queridos- no recuerdo nada de esos años. Nada... nada realmente significativo de esa vida cotidiana.  Años sin recuerdos...

Tanya llegó hace tres días, es una chica australiana voluntaria que viaja por América Latina, ha pospuesto el regreso a casa tres veces, creo que ahora que está en Colombia lo pospondrá una vez más.  Con ella salimos temprano hacia el campo de frambuesas, caminata de dos horas, pajareando y tomando fotografías. Ella me preguntó si cultivaban la frambuesa en la región -está practicando su español-  le comenté que íbamos a "cosechar" fruta silvestre.  Parte del recorrido era nuevo para mí, seguí las indicaciones: carretera arriba, aviso de la Fundación, tomar a la izquierda,seguir un camino abandonado colina  abajo hacia un campo por recuperar.  El sendero es fresco entre la vegetación, se nota que no ha sido transitado por vehículos en años, el musgo cubre las piedras del camino...  los sonidos son relajantes y el clima ideal. Conversamos sobre su familia, su profesión de bióloga y su gusto por los insectos. Repite, practica, corrige su pronunciación.  Finalmente llegamos al campo de frambuesas. La mañana transcurrió ligera, bajo un cielo gris,  cada una en silencio tomaba la  fruta  y la dejaba en la bolsa con cuidado; fue la primera vez que salí a recoger frutos silvestres. Maravilloso.  Encontramos -para su fascinación- interesantes insectos, como el grillo de la fotografía de patas rojas que saltaba de planta en planta como si quisiera acompañarnos con su canto.   

El camino abandonado hacia el campo de frambuesas


La montaña ofrece también de manera silvestre moras, lulos y una curiosa variedad de hongo que crece en las cortezas húmedas, solo los campesinos conocen cuáles son, se consumen al momento de recogerlos. Sabrosos. Tienen un  sabor suave, y por supuesto, no tiene efectos "secundarios".  


Recorrimos el campo de frambuesas por casi una hora, recogimos la suficiente cantidad para llenar la bolsa, los doce huéspedes quedaron satisfechos con los colores y frescura de la ensalada. 



En la noche aceptamos la invitación de Marcos, un joven guía local, que además de ser experto en aves, se divierte como explorador nocturno de anfibios y bichos raros. El termómetro marcaba 10 grados y la suave llovizna se apreciaba a través de la luz de las linternas, caminamos hacia el arroyo. Sólo Marco entrenido con su búsqueda obsesiva no se estaba helando. Entusiasmado nos sorprendió con diferentes tipos de ranas, un animal extraño como una lagartija, huevos de rana, una araña de lomo rojo, un caracol inmenso. Marcos es como un niño grande que juega en un bosque imaginario; pero el de él es muy real y lo conoce bien. Para todos nosotros fue una aventura inolvidable, una aventura en medio de una noche sin luz, rodeados de los sonidos del bosque, la espesa bruma y la risa de Marcos.

La primera protagonista de la noche



Un ser sumamente extraño... 



No tan común... para mí.


Caracol inmenso

 Marcos,un jóven de 20 años, nos asegura que "no solo hay pájaros en la Sierra"... él se divierte con la variedad de animales, quiere aprender cada día más;  nos alegró una fría noche con su entusiasmo, un regalo, un recuerdo que seguro perdurará por muchos años.

Las verdaderas hadas de la Sierra





"Entonces escuchó que a sus espaldas el Mamo Kuncha le decía: No persiga nunca a una mariposa, no trate de atraparla, no corra tras ella, sólo quédese quieto, espere, porque la mariposa es como la felicidad, que al no perserguirla se posa sobre nuestros hombros y nos hace dichosos, así sea por un momento"...


Me dijeron que mayo sería el mes de las mariposas, así que me ilusioné. Los campesinos de la zona me aseguraron que la época del año propicia para apreciar mariposas -mi otra afición naciente- es justo esta, mayo y junio; así que, además de la exigente tarea de buscar aves y fotografiarlas, me dispuse a captar también a estas criaturas suaves, delicadas, casi etéreas.   

Es sorprendente la variedad y belleza que adorna a estos insectos voladores, llamados técnica y erroneamente:  lepidópteros. ¡Hizo falta imaginación para ponerles un nombre tan poco indicado! 


Ahora que me he detenido en ellas, creo que los colibríes son en realidad duendes juguetones, mientras que  las mariposas son verdaderas hadas.   Hadas de espíritu tranquilo, amantes de lo ligero, de la libertad socegada, del olor al bosque.  Son lo que son: la discreción, la suavidad, la elegancia. Mientras los colibríes son enérgicos, algunas veces espadachines que defienden su territorio con su largos picos; duendes bulliciosos que se persiguen violentos unos a otros por segundos y que juegan y luchan por una rama o un bebedero;  a las mariposas parece no molestarles nada, ni molestar a nadie,  van silenciosas a su aire atravesando el bosque o los caminos iluminándolos con sus colores. 



Se acercan, se alejan... siempre delicadas. Algunas  muestran todo su esplendor, lucen generosas sus colores y diseños, otras, la más hermosas son más discretas solo comparten su singular presencia cuando lo desean y con quienes tienen suerte.  Al buscar en google encuentro que Colombia, de nuevo, y como en las aves, es el país más rico en diversidad de mariposas. Un honor del que no hemos tomado suficiente consciencia.  Por lo pronto, yo he disfrutado con esta hadas multicolores, las he descubierto para mi placer y mis recuerdos. Me he vuelto su más fiel admiradora...

Las que siempre nos visitan en la sede

La Sierra cuenta con una variedad de diversos colores y tamaños, unas más sociables, otras más esquivas. Sus nombres los desconozco, quizás la próxima vez que haga una labor voluntaria será en  ProMariposas, si dicha fundación existe,  para aprender un poco de ellas así como he aprendido de aves.  Desconozco sus nombres, pero he aprendido a amar su existencia.  La más enigmática y difícil de captar con la cámara ha sido la mariposa endémica de colores amarilloro y violeta de tamaño mediano vuela por la carretera entre los 1000mtrs y los 1500mts... la he visto en varias oportunidades cuando bajo a visitar a los campesinos vecinos de la Reserva, se ha acercado atrevida pero esquiva escapa al lente de mi cámara. Son solo segundos de dicha. Su diseño es singular dado que el amarillo oro está por encima y el violeta en la parte de abajo de sus alas, o al menos, eso parece. Al volar deja una estela imperial, misterosa, es un ser especial sin duda,  por algo sus colores tan bien seleccionados.  




Luego viene el Morfo -feo nombre  popular- una mariposa azul platinada, grande y distinguida.  La he visto pasar por la sede a los 2000 mtrs de altura, baja tranquila por la carretera, casi siempre solitaria. Deja pinceladas de azul cielo por el camino.  La he tratado de captar... no lo he logrado con precisión. Cuando se detiene cierra sus alas y solo deja ver un sencillo camuflado marrón con manchas oscuras. Belleza discreta. 




 También están otras  rojas, amarillas, platinadas, marrones, naranjas,  la muy especial "numerada"  plasmada con su número cabalístico... la camuflada azul negra... las de múltiples colores, tantas y tantas hermosas hadas.  La observación de la naturaleza es sorprendete, va envolviendo, hipnotizando. Nunca antes había reparado en esas criaturas aladas. Solo ahora puedo observarlas como merece algo tan bello: con tiempo, dedicación, con atención sin prisa. Me detengo y espero por minutos a que abran sus alas o, como dice el Mamo, dejo que se acerquen y me regalen algo de la felicidad que viaja en sus colores.




En los días que llevo en la observación de mariposas he aprendido algunas cosas: les gusta ciertos arbustos que están por florecer, las zonas aledañas a las fuentes de agua, el sol que ilumina y calienta luego de la lluvia... me he dado cuenta que comparto muchos de sus gustos;  los machos y las hembras pueden tener colores diversos, algunas, además de tener bellos colores en sus alas tienen bellos colores en sus cuerpos, casi como un tatuaje de los dioses.  Son obras de origen divino sin duda. 

Mariposa-pájaro

La de la fotografía de cuerpo con puntos de colores -arriba- ha sido una de las más particulares.  Al volar parece una ave, el diseño de sus alas imita  un pequeño pájaro de cuerpo blanco y alas azules y negras, es sorprendente, una segunda metamorfósis de mariposa a ave, los sentidos nos engañan. Sorprendente transmutación difícil de creer.  Es realmente una maravilla de la naturaleza. Se conviritó en una de mis preferidas.



Seguiré disfrutando de estas sencillas y silenciosas hadas y seguiré el consejo del Mamo Kuncha, no correré tras de ellas,  estaré alerta a su presencia, al regalo que la naturaleza nos da con sus colores y su aletear sencillo y pasajero...









Historias de Sombra y Niebla


Un ladrón puntual:  "cuando llega el banano, llego yo!"

No todo en la Sierra son caminos, senderos, aves singulares y bosques de niebla…  también están las historias, las tristezas y los recuerdos que muchos quieren olvidar.   A pesar de que han pasado algunos años desde que se recuperó la paz,  aún sus habitantes reviven la presencia de la guerrilla y posterior accionar de los paramilitares. Fueron años de conflicto que dejaron cicatrices en la memoria colectiva de los campesinos.  Cada cual tiene su historia familiar, su dolor y su esperanza por un presente mejor. El futuro para quien ha vivido la violencia es una promesa, un intangible, una ilusión. El presente es lo que cuenta, el presente en el que pueden caminar de noche, tomar una cerveza en la tienda de la Y, de la Doña, o en cualquier lugar, a cualquier hora sin tener miedo a una visita inesperada en la madrugada o a un llamado ineludible del Señor.  Fueron tiempos difíciles, sobre todo cuando no se tenía claro al Señor del momento, los enfrentamientos entre los grupos armados desconcertaban, el juego no era claro. Los campesinos se adaptaban, obedecían o sufrían las consecuencias. Hoy las cosas han mejorado. La esperanza de todos es que continúe la tranquilidad, que el silencio de las noches no se vea alterado con una nueva época de incertidumbre… 

Escarabajo rinoceronte y ¡vuela!

La historia de sangre de la región viene desde la Conquista, aquellos que llegaron en carabelas y galeones con caballos y uniformes desde más allá del Atlántico pusieron en la mira a los Taironas, un pueblo aguerrido del Caribe, a pesar de la resistencia acabaron con ellos. Otros pueblos indígenas fueron desplazados con el paso de los años Sierra arriba, los indígenas defensores del agua, la tierra y el canto de los aves poco a poco perdieron muchas de sus tierras, afortunadamente no todas, hoy guardan la parte alta de las montañas,  mantienen sus tradiciones, su lengua y su amor por la tierra. Los “hermanos menores”, todos nosotros, somos solo unos niños mal portados que necesitamos aprender a vivir en armonía con los otros, con la naturaleza, con el entorno.   La herencia de los conquistadores corre por nuestras venas, mucho de su afán por ganar a cualquier precio, de imponer su cultura, su visión del mundo, sus creencias a fuerza de sable y espada… herencia que además sofisticamos con ingredientes nuevos y muy propios. 

 Los campesinos de la Sierra son, muchos de ellos, santandereanos, llegaron a principios del siglo XX cuando el cultivo de café se volvió un sueño para extranjeros y locales, las haciendas La Victoria, Cincinati o Vista Nieve son ejemplo de ello, haciendas de cientos de hectarias que cubrían laderas enteras de la Sierra. Estos santandereanos llegaron con su cultura cafetera a apoyar estos proyectos incipientes que con el tiempo se convirtieron en referentes exportadores de café en la región. Los hombres son altos y formidos, muchas de sus mujeres vienen de la región de Ocaña son altas, de ojos grandes, blancas, de abundante cabellera negra, de belleza reconocida desde los tiempos del Libertador Simón Bolivar. Las familias campesinas no son costeñas a pesar de la cercanía, no tienen tradiciones de la costa caribe, aunque se presentan como orgullosos samarios de la Sierra, su acento y sus formas son del interior.   Estas familias han vivido y sobrevivido las diversas violencias de este país... desde la Conquista, los siglos de colonización, la independencia, el siglo XIX, el terrible siglo XX que inició con la guerra de los Mil Días, la Violencia partidista de los cincuenta...los ochenta, los primeros años del siglo XXI.  Sobrevivientes que asumen su presente y  viven con esperanza a pesar de las dificultades propias de las gentes del campo en este país.

Nuestra cultura tiene mucho que ver con lo que llevamos en la sangre desde nuestro origen, la colisión intolerante de culturas, la frágil construcción de esta nación;  en la Sierra se escucha cómo las guerras mancharon sus tierras para siempre. Un recuerdo que debe servir para luchar por lo que no debe repetirse jamás. 

Camuflada en el bosque una minúscula lagartija

  Pero dejemos esos temas que agobian el corazón de quien lo ha vivido y de quien escucha atento, aún con esos capítulos oscuros,  la Sierra mantiene su magia, su luz, su encanto por encima de los errores de los hombres, de su ambición por la tierra, su maldad. La Sierra atrapa con su belleza natural. Es fácil enamorarse de sus tonos, de sus sombras sugerentes, de sus residentes, moradores que van desde pequeñas ranas transparentes, arañas inmensas, lagartos minúsculos, ardillas pelirrojas,  zorros nocturnos, insectos atemorizantes, venados y monos aulladores… 

Esa es la Sierra, tierra única como cada rincón del planeta, que merece una oportunidad de respirar tranquila entre cantos de aves, aullidos de monos, niebla imprevista y campesinos trabajadores.

Otro estilo de escarabajo rinoceronte...


Todo tipo de residentes:



Algunos más peligrosos que otros:

Gusano de divertida cara pero peligrosa picadura